Consideraciones cuando sufrimos un accidente. Segunda parte.

a) Situación “A”: somos los afectados del siniestro, es decir, no tenemos la culpa. Estamos hablando de que, en este caso, subyace una responsabilidad civil, con lo que tendremos unos derechos legales respecto de las reclamaciones que podamos hacer a quien nos haya ocasionado los daños, independientemente del tipo de póliza que tengamos contratada y las coberturas que, en ella, se reflejen.

b) Situación “B”: somos los culpables del siniestro y estamos pidiendo la aplicación de un todo riesgo, es decir, un arreglo a costa de nuestra propia póliza. En este caso, la compañía será, si cabe, más restrictiva que en el caso anterior, ya que NUESTRA compañía es la que va a pagar SIEMPRE el siniestro pero, en este caso, no podrá repercutir los 900 € del famoso módulo en la otra compañía. Además, aquí no hay responsabilidad civil, simplemente hay un contrato privado (la póliza) y no hay más derechos que los que en él aparecen.

A partir de aquí, las cosas se desarrollarán de la siguiente forma:

1º- PERITACIÓN:

Es muy probable que, en cuanto facilitemos la copia del parte a nuestra compañía de seguros, nos ofrezca la posibilidad de peritarlo. La peritación es una revisión del vehículo que realiza un perito, que suele ser una persona cualificada (ingenieros, mecánicos, etc.) perteneciente a NUESTRA compañía, que verificará que los daños proceden y corresponden al siniestro del cual estamos dando parte y cuál es el valor aproximado que tiene la reparación de los mismos.

Lo rápida que sea la peritación y lo favorable o desfavorable que sea para nosotros, dependerá de la póliza y de la compañía. No será lo mismo que la compañía posea puntos propios de peritación, donde podamos llevar el automóvil a peritar, inmediatamente después de dar el parte, que tengamos que llevar el coche a un taller y esperar a que el perito de la compañía pase por allí en una de sus rutas, rutas que pueden ser diarias, semanales… e incluso mensuales.

2º- CUIDADO CON LAS COBERTURAS:

De acuerdo con este tema y los dos casos planteados anteriormente (“A” y “B”), aquí es donde empiezan las diferencias sustanciales en cuanto al tratamiento del siniestro.

En principio, el caso “A” siempre será más favorable para nosotros que el “B”. Vamos a imaginar que, además de lo que trae un coche de serie, yo le he montado un paquete especial de taloneras, pasos de rueda y embellecedores, valorado en 2.000 €. En cualquier caso, para la opción “A”, tendrán que reponerme estos o indemnizarme por los mismos, haya contratado la póliza que haya contratado, mientras que, para la opción “B”, tendré que haber hecho constar, al contratar la póliza, que el coche, además de tener el equipamiento de serie, tenía unas opciones extras que aumentaban el valor del mismo en 2.000 € y especificar cuáles son esas opciones.

Si no lo he hecho así, la compañía me repondrá el coche tal y como sale de casa el modelo básico, pero no me repondrán ni me indemnizarán por esas opciones que, a mayores, yo le he puesto.

3º- ELECCIÓN DEL TALLER:

De cualquier forma, en el caso “A”, NOSOTROS seremos siempre los que podremos elegir el taller al que llevemos el coche, independientemente de la póliza que tengamos.En el caso “B”, dependerá de la compañía y de la póliza que tengamos contratada, el que podamos elegir nosotros el taller o la elección corresponda a la compañía. Antiguamente, algunas compañías solían obligar a sus asegurados a ir a talleres con los que tenían acuerdos o convenios y, por tanto, en los que la reparación les salía más barata pero, en la actualidad, prácticamente todas las compañías conceden a sus asegurados la libre elección de taller en el caso de los “Todo riesgo”, pero esto, a pesar de que pueda parecer que es porque las compañías buscan un atractivo más a la hora de comercializar sus pólizas, tiene una doble lectura y es que, si el cliente es el que elige el talle, a partir del momento de la elección, concierne nada más que al cliente y al taller lo bien o mal que se realice esa reparación y las futuras quejas o reclamaciones sobre el resultado de la misma.

Con lo que esta libre elección se convierte en una exoneración para la compañía respecto de futuras reclamaciones del cliente. Sí que es cierto que hay compañías que aconsejan o sugieren ir a uno u otro taller, con la promesa (contractual) de que, al año siguiente, la subida de la prima corresponderá al 50% de la que realmente corresponda, ofreciéndonos otros servicios como coches de sustitución si reparamos nuestro vehículo en esos talleres recomendados, ofreciéndonos descuentos sobre futuras reparaciones o mantenimientos, etc.

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