Cómo aflojar tornillos que nos lo ponen difícil

Aquí tienes unos cuantos consejos para resolver estas situaciones:

1– Lo primero, obviamente, es probar con el destornillador que le corresponda. Muchas veces nos encontramos utilizando uno que no es el apropiado para el tornillo en cuestión.

2– Utiliza un aceite del tipo “3 en 1”, que son aceites muy finos, que tienen un alto poder de penetración, llegando a aflojar tornillos y tuercas que llevaban años apretados. Lo mejor es ponerlo y dejarlo unas cuantas horas hasta que actúe al 100%.

3.- Destornillador de presión o Destorgolpe. Esta herramienta es milagrosa. Consiste en un destornillador que, al golpear sobre él, multiplica el golpe y lo traduce en fuerza de giro que afloja los tornillos más difíciles. En esta herramienta, es fundamental la calidad de las cabezas, que deben de ser duras, ajustar bien y no deformarse.

4.- Soldar una tuerca al tornillo. Si eres habilidoso y tienes la herramienta adecuada, un toque de soldadura, una tuerca y, luego, con una llave, a aflojar.

5.- Si el tornillo se parte dentro, lo mejor es con una broca un punto más gruesa, volver a hacer el agujero. Después, con un macho del mismo diámetro, se hace la rosca.

6.- Calentar el tornillo o la tuerca con una pistola de calor también es de buenos resultados. Las tuercas se aflojan cuando están calientes, ya que están dilatadas. Con los tornillos sucede lo contrario: cuando se enfrían, se contraen y es más fácil sacarlos.

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