Yamaha X-Max 250 – Recelos motivados

Ya nos ha pasado, nos sucede a todos los que contemplamos a la moto como un método de transporte viable y fastuoso. Empezamos con la necesidad de una moto sencilla para nuestros desplazamientos urbanos y, en menos de una semana, se nos queda corta. No te preocupes, suele pasar. Y entonces comenzamos el tedioso proceso para obtener el afamado carnet A y con ello conseguir una moto a la altura de nuestras necesidades. Lo curioso es que cuando emprendemos este proceso, tenemos más o menos claras nuestras preferencias de cuál será nuestra próxima compra, pero una vez con el carnet en la mano, todo se vuelven dudas. Y para despejarlas un poco, te mostramos este completo reportaje de una best-seller del mundo del scooter.

 

Muchas son las preguntas que se lanzan entre las marcas para intentar comprender el éxito de ventas de este modelo en concreto de la marca de Iwata, cuando la competencia alega que sus modelos superan al modelo 250 del X-Max en alguno u otro aspecto. Pero vamos a ser francos, no es una Yamaha.

El nivel de acabados de esta marca nipona es pura delicatesen y la calidad de materiales puede tomarse como referencia. Respecto a los modelos anteriores que desde el lanzamiento del X-Max allá por el 2005 existen, la estética de la actual es la que más ha salido ganando en el último restyling, pues el motor sigue siendo el mismo que el de las antecesoras (sólo los contrapesos del variador han sido ligeramente modificados para ganar en salida y aceleración). Estamos de acuerdo en que la moda actual en diseño de scooters está regida por unas líneas comunes de aerodinámica y confort, pero en el X-Max se pueden observar unos trazos específicos que le confieren un marcado aire de deportividad. Y en efecto, la moto la busca.

Esta 250 empuja desde las 2.500 vueltas a base de claros pistonazos que hace del agrado al menos de este vuestro humilde servidor. Ojo, no confundir con vibración, que no hay excepto en la línea del semáforo y tampoco es que sea muy desagradable. Sale con fuerza y energía, con brío, buscando el rango medio del tacómetro. Como decíamos, la moto busca la curva, se encuentra cómoda en ella y ayuda al conductor a marcar una trazada de libro.

A esto auxilia que el variador está diseñado para moverse en torno de las 6.000 vueltas, donde viven cercanos los picos del par y la potencia, 20,4 caballos de vapor a 7.500 y 21 Newtons a 6.000 revoluciones. La postura de conducción es cómoda y algo retrasada, un aspecto también modificado en esta última versión, con un asiento cómodo y mullido que agradece estéticamente esa costura de color rojo. En el frontal se cuenta con dos posiciones de reposapiés, una plana en el suelo y otra perpendicular para estirar las piernas que si la usamos, nos obligará a establecer una posición muy retrasada con los brazos estirados y muy cómoda pero un poquito pequeña para todos aquellos que sean de estatura media-alta, y en la que estaremos limitados por el pequeño respaldo del asiento dividido en dos alturas.

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