Yamaha X-Max 125 ABS – Deja vu con ABS

Los tiempos cambian, y las transiciones nunca han sido buenas. En una de ellas nos estamos viendo en la actualidad, una que se está haciendo de rogar demasiado en la que no está muy claro aún la meta o destino final hacia el que desembocará. Se trata, cómo no, de la movilidad eléctrica, en la que todos quieren estar pero nadie quiere dar el paso definitivo con el que dejar por fin para recuerdos de museo a los motores alternativos. Mientras tanto, son palos de ciego lo que se da en el avance tecnológico de los clásicos scooters, unos pequeños avances que algunas marcas hacen al igual que se implementó el elevalunas eléctrico, el climatizador o la dirección asistida en los coches. Pero en los scooters, este avance tecnológico se hace de forma más paulatina y lenta, quizás por esa razón que hemos expuesto como entradilla.

Yamaha X-Max 125  y su ABS

Cuando uno ve o prueba el ABS en un scooter es el asombro lo que más se percibe en el rostro de los que lo hacen, pero en realidad debería ser el de inconformismo o la misma cara que pone la madre tras la puerta cuando llega el hijo tarde a casa y con una chispa que funde horquillas del pelo, esa cara de “llegas tarde”. Y es que no es para menos. El ABS lleva inventado lo mismo que la turbina en la aviación. Ha sido implementado en coches, en camiones, motocicletas e incluso en tractores, pero en scooters ha tardado lo mismo que la carta de invitación al club Binderberg ¿Porqué? Pues a lo mejor en este club lo saben.

Yamaha, una de las grandes, una de las que más ha aportado por este mundo, una de las que habría que agradecerle muchos de los avances que han contribuido a la seguridad y fiabilidad sobre las dos ruedas, nos sorprende con el lanzamiento de su superventas X-Max 125 con ABS. Pero una sorpresa más por lo que se ha hecho querer que otra cosa.

Sin palabras. Ya lo he dicho casi todo antes.

 

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