Yamaha BW’s 125 – Auténtica máquina del divertimento

Hubo alguien a quien aprecio sobremanera y que además es una verdadera autoridad en el mundo de la motocicleta sobre todo en Harley (qué le vamos a hacer, Jero, nadie es perfecto), que me comentó lo difícil que debe ser escribir artículos de prueba de scooters, haciendo referencia la gran similitud que hay entre los modelos. Yo me puedo poner en la posición de quien las scooters no les atrae como en el típico caso de las mujeres con el ciclismo o la Fórmula 1, que en la gran mayoría no le encuentran el suficiente aliciente y lo ven todo igual. De esta manera, quizás se le podría dar la razón a nuestro gran amigo.

Pero contemplando este remodelado de Yamaha BW’s 125 centímetros cúbicos, 4 tiempos con 4 válvulas y un solo árbol de levas en cabeza, la teoría no es válida. No es válida porque éste pequeño scooter de contenidas dimensiones nos llamará la atención. Todo en él es llamativo, atrayente. No hay ni un solo centímetro del Biwis, como se pronuncia, que no sea diferente, cuidado en sus líneas, estudiados en sus formas. Ni uno solo. Todo es diferente, absolutamente todo.

Yamaha BW’s 125 – Auténtica máquina del divertimento

Pero empezando por el chasis, parcialmente a la vista, su particular panel de instrumentos y su posición, el manillar desnudo. Hasta las bridas que amarran el cableado al manillar son diferentes, particulares y he puesto así como miles en mi profesión. Seguimos por las llantas de bella arquitectura, los dos faros superpuestos como los cañones de un rifle, los neumáticos de todo terreno, la horquilla delantera con fuelle guardapolvos, forma muy personal y 78 mm de recorrido (bastante para las dimensiones generales del vehículo), la óptica trasera con aspecto de la tobera de geometría variable del escape de un reactor militar, y un musculoso conjunto variador, motor y escape amortiguados por dos muelles helicoidales de 71 mm de recorrido máximo, son algunos de los infinitos detalles de la BW’s que le confieren aire completamente distinto. Bien diseñada, sin excentricidades pero llamativa, diferente, digna sucesora de aquellas míticas cuarenta y nueves que en los 90’s marcaron a aquella generación. Hablamos por supuesto de la Jog.

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