Piaggio MP3 300 Hybrid – La que se nos avecina

En época de transición todo aparece confuso, cubierto por un fino velo opaco que impide ver con precisión el futuro incierto que nos espera. Y las transiciones se saben cuando empiezan, pero nunca cuando acaban porque suelen entrelazarse entre ellas. Podríamos decir además que las hay de primer grado y las demás, de segunda categoría. Pues es que estamos en una profunda época de conversión y cambio de conciencia obligada, que debería haber acontecido hace ya varias generaciones, pero que nos ha tocado lidiar a nosotros. Y ésta es de primer orden. Es una consciencia de cuidado por el ecosistema que no hemos acometido cuando empezó la revolución industrial y que ahora estamos intentando batallar y unir con el desarrollo tecnológico. En este sentido, Piaggio puede reverenciarse como líder indiscutible cuando presentó su vehículo híbrido de tres ruedas, el MP3 125 Hybrid, un vehículo muy válido que puede subsanar errores anteriores de consciencia ecologista, un triciclo cuyo reportaje, prueba y test drive podéis ver también en este portal. Pero lo que nos ha llevado a escribir estas líneas es la prueba y test de su hermana mayor, un tanto esperada por algunas deficiencias o falta de prestaciones de la primera. En efecto, el 300 corrige esas deficiencias de falta de potencia que el 125 c.c. tenía.

 

En el campo del consumo, el Hybrid 300 sigue en la línea de su antecesora con un gasto en combustible muy bajo lo que le confiere una gran autonomía gracias a su depósito de 12 litros. El consumo medio que nos arrojó fue de 3,43 litros a los 100 km circulando en sus distintos modos, mientras que el consumo eléctrico es despreciable. De media y prorrateando el consumo eléctrico a la factura mensual de la compañía eléctrica, nos sale a 50 céntimos por cada 100 km. Pero para no faltar a la verdad, debemos añadir que lo que más vale de esta moto son las baterías, que podrían salir por la mitad del vehículo a día de hoy si tuviéramos que cambiarlas. Nos queda la esperanza de que se descubran nuevas alternativas con el avance tecnológico o esperar que las empresas chinas, florecientes en esta tecnología, sean capaces de ofrecernos una alternativa válida y asequible.

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