Peugeot Geopolis 125 4v – Se hace camino al andar

Son ya muchos años los que el scooter tiene de vida. Deberíamos retraernos al Cushman 32, un scooter que los americanos lanzaban desde paracaídas durante la Segunda Guerra Mundial para su utilización en ella. Desde entonces se han diseñado, creado y construido tal ingente cantidad de scooters que podríamos construir otra muralla china con todos ellos… sin tener en cuenta los modelos exclusivos asiáticos.

Peugeot Geopolis 125 4V

Dentro de esta descomunal familia, han existido scooters con un concepto más o menos acertado, entre los que han convivido modelos que destacaban por sus excentricidades. Modelos enormes con motores de risa, scooters enanos con motores descomunales, Vespas, Lambrettas, scooters sin plásticos o con exceso de ellos, scooters que no valían para tomar dos duros y scooters legendarios que se merecen un lugar en la historia por motivos propios. Si consiguiéramos confeccionar una campana de Gaus con los modelos de scooters que más se acercan al concepto útil de scooters, podríamos observar que un reducido número de modelos se parecen entre sí más de lo que imaginaríamos.

Parece que los galos hayan pensado en este detalle, y se propusieron crear un scooter con el que acertar en el máximo de los estereotipos que un usuario de scooter espera ver en una moto automática.

Panel de la Peugeot Geopolis 125 4V

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