Peugeot Citystar 125 – El séptimo de caballería

No se puede decir que tenga beneficio alguno, pero lo que sí ha provocado la crisis es que se agudice el ingenio. Y las empresas de automoción lo saben desde que el mundo es mundo, que en tiempos de dificultad, hay que reforzar los pilares principales para aguantar el chaparrón.

Y en motos y scooters, los pilares se reducen a uno: 125 c.c. Lo que hace el usuario medio que busca un medio de transporte rápido y eficaz, atosigado por los elevados gastos de locomoción, es buscar un scooter resuelto y fiable, sencillo y efectivo, que le reduzca considerablemente este tipo de gastos. Peugeot ha abierto ese saco que ha ido rellenando con experiencia durante sus 200 años de existencia y ha sacado la sétima maravilla. No es que estemos haciendo sacrilegio de las siete maravillas del mundo, sino que es la sétima propuesta de la marca del león galo en su catálogo actual de scooters de 125 c.c. ¿Es ello posible?

Pues aunque resulte difícil de creer y con la difícil tarea de no solaparse demasiado con lo que para nuestro juicio es la obra maestra de Peugeot, su Satelis, sí lo han conseguido. Han logrado arrojar sobre la mesa un producto que encaja perfectamente entre el resto de sus hermanas y soluciona algunos requerimientos que quedaban en forma de flecos con los modelos ya existentes.

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Se ha logrado, y poniendo al magnífico Satelis como referencia, que con 17 cm menos de longitud, 1995 mm totales, y 7 menos entre sus ejes, 1435 mm, un scooter fiable y resuelto, vivo y tremendamente ágil que logra escabullirse entre la vorágine del tráfico más denso con total y absoluta intrepidez. Es un scooter que viene a suceder al veterano Elystar y que hereda la motorización del Satelis ligeramente modificado sobre todo en la cabeza de la culata para reducir fricciones.

Los árboles de levas se han colocado sobre rodamientos y los basculadores pivotan sobre rodillos. Con ello ha cambiado el comportamiento del motor notablemente, haciéndolo más vivo y rápido en respuesta, reduciendo el nivel sonoro y aumentando la efectividad en los momentos críticos del arranque. Junto a estas modificaciones, se ha remapeado la inyección en 4.000 puntos, consiguiéndose un carácter propio con elementos de contrastada fiabilidad. El régimen óptimo de variación, donde la mayor parte del tiempo gira el motor en su aprovechamiento por el variador, se ha reducido a las 7.500 vueltas, con lo que se reduce también aquí el nivel sonoro. Ciertamente, sobre el Citystar se encuentra uno cómodo y se consiguen apreciar estas modificaciones, además de que es un motor bien equilibrado y no transmite vibraciones en ningún momento de su funcionamiento. Se diría que es casi femenino este Citystar, y las líneas junto con sus proporciones generales le confieren un aire metropolita a la vez que decidido.

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