Kymco People GTI 125 – Llegó la primavera a Kymco

Lo de Kymco conmigo, o lo mío con Kymco es una relación de crecimiento en paralelo. Al menos, es así como lo veo desde mi punto de vista, y habría que preguntarle a Kymco por el suyo para ver si estoy en lo cierto. La verdad es que la marca taiwanesa nació como empresa antes que yo como periodista de prensa especializada pero, sin embargo, ambos hemos seguido avanzando y creciendo. El motivo más importante por el que he iniciado este reportaje con estas palabras es porque tanto en motocicleta como en la especialidad del scooter, Kymco fue mi primera vez. Hagamos memoria.

La metamorfosis de la crisálida taiwanesa

No hace mucho, una Kymco poseía uno de los motores más fiables del panorama del motor. Sin embargo, otras característica no tan menos importantes del scooter se descuidaban a la vez que su imagen pertenecía a un estilo que poco convergía con los cánones europeos. Su precio extremadamente competitivo era lo que hacía que el volumen de ventas de Kymco siempre fuera como mínimo el doble que sus más directos competidores. Como ejemplo a lo anterior, los taiwanesaes fabricaban los motores a renombradas marcas japonesas pero sus propios chasis y cuadros eran tan ligeros y sencillos que podías notar su elasticidad y flaneo al menor descuido, mientras que se le podía achacar una falta de detalles en todos y cada uno de sus componentes. Pero esto ha pasado a la historia. Y no ha necesitado décadas como otras grandes marcas, sino que en un par de años Kymco se ha reestilizado a la par que ha redefinido el diseño y arquitectura de los chasis y subsistemas mecánicos del scooter en menos tiempo que una crisálida se convierte en una mariposa. Y el más claro exponente de esta brutal metamorfosis es el Kymco People 125 GTI.

Intermitentes tipo LEDS Kymco People GTI 125

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