Kymco People 200S

Kymco People 200s prueba a fondo. Los que tengan niños seguramente habrán visto una película titulada “Vecinos invasores”. Se trata de un grupo de animalejos varios que de la noche a la mañana, o más bien después de la hibernación, se encuentran con que le han sustituido su ecosistema por una urbanización. Los animales se ven obligados a robar la comida de los frigoríficos de los hombres para poder sobrevivir, y ahí es cuando aparece el conflicto. Todos los animales comen de todo menos la ardilla, que es tan sumamente nerviosa que no le dejan tomar refrescos de cola ni café.

 

El plan final de la película consiste en cruzar un jardín lleno de sensores de movimiento y rayos láser que se activan para detectar a los intrusos, en este caso nuestros animales. Pues para hacerlo le dan café a la ardilla para que se pueda cruzar el jardín… y empieza el descojone padre. El mundo se para, la ardilla ve alterado su estado de conciencia y se adentra en el jardín. El animal es tan rápido que aún andando es más rápida que el láser que debe atravesar el jardín.

 

Pues esa sensación vamos a tener con esta moto, al menos durante los primeros días, hasta que nos acostumbremos.

 

El señor que entre en el concesionario Kymco buscando un vehículo para ir rápidamente del punto A al punto B, lo más seguro es que le aconsejen la People 200S. Esta moto tiene un sistema de distribución del variador que de 0 a 45 km/h hace que se le conceda el título de reina del semáforo, con permiso de las maxiescuters de gran cilindrada. Es una moto muy alta, tan alta que nada más cogerla se me vino a la cabeza la imagen de Audrey Hepburn, aquella actriz norteamericana de origen austríaco que protagonizó Desayuno con diamantes en 1961, porque es alta y delgada, esbelta y preciosa, única y con un estilo propio. Los que ronden el metro sesenta tendrán problemas para llegar al suelo cuando paren en los semáforos a no ser que se bajen del asiento.

 

El monigote verde del semáforo empezará a parpadear presagiando lo que he descrito de la ardilla. Se apagará el verde y se encenderá el rojo, para indicar que tras unos segundos el disco verde se va a encender. Agárrate. No te confíes en el logotipo de la People 200, que dicho sea de paso, no corresponde con la cilindrada que se esconde bajo los plásticos, pues monta un motopropulsor monocilíndrico de 160 c.c. y que desarrolla 11,6 caballos de vapor. Pensarás que es una cilindrada insuficiente para salir con potencia desde parado, pero si lo haces así, te pasará lo mismo que a mí, te llevarás una sorpresa. El disco verde se enciende y tienes la oportunidad de mostrarle a los sesenta conductores de coche que tienes detrás tuya una de las tantas ventajas que tiene el ir en moto por la ciudad, y más en concreto el ir en una People 200 S.

 

Le retuerces la oreja y te pasa como a la ardilla, que el mundo se para y sufres de efecto túnel en la visión, porque has sido lanzado. La moto, como todas las escúters, se eleva de ambas ruedas y sale disparada hasta aproximadamente los 45 km/h, donde le cambia el tono del sonido motor y las poleas se distribuyen de forma más gradual dentro de las leyes tradicionales de la física.

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