Honda PCX 125 i – Salto generacional

Aunque nos pese, la Segunda Guerra Mundial, o WWII como dicen los yankis, sirvió de un enorme estímulo para la evolución de la industria, eso sí, a costa de 60 millones de almas. Todos los campos de la tecnología apreciaron un avance tal que en algunos aspectos puede incluso dar vértigo, como sucedió en el de la aviación.

Hoy en día, estos saltos generacionales son efectuados gracias al aporte y ayuda de la informática, mediante la cual nos servimos para ahorrar unos tiempos que de otra manera serían impensables por muchas mentes que se involucren en cualquier proyecto. Y dentro de cada campo, son solamente un par de empresas a lo sumo las que tiran del carro y las que aportan más ideas en sus respectivas parcelas, mientras que el resto lo que suelen hacer en líneas generales es seguir el rastro de las primeras a mayor o menos distancia.

Es incuestionable que Honda es de las que aportan estas ideas maravillosas, de las que tiran de este carro. Y con el PCX 125 i lo que ha hecho ha sido avanzar geométricamente en vez de hacerlo de una forma gradual y pausada sin necesidad de guerra alguna. En pocas palabras, el PCX es un inventazo.

Lo que distingue  Honda PCX 125 del resto

Cuando uno se encuentra en frente del Honda PCX 125, lo primero que le salta a la vista es la impronta de Honda, el ADN de la marca alada, ese sello personal con el que se le distingue inequívocamente aunque le quitemos el logo al vehículo. Y es que el estar fabricada en la factoría de Honda de Tailandia no ha supuesto ningún handicap para que el PCX posea un alto nivel de detallismo y calidad de materiales dentro de la simplicidad del conjunto, un scooter de reducidas dimensiones con líneas afiladas y harmónicas dirigidas por un manillar de tipo barra, extraño en los scooters pero de efectos positivos si se hace con estilo, y con un panel de lecturas simples, sin complicaciones ni redundancias donde sí se echa en falta un reloj horario.

Pero si tenemos que escoger tan solo un punto fuerte del PCX 125, la verdad es que no podríamos hacerlo pues son dos los que van de la mano uno del otro en este scooter, el aporte tecnológico no sería asombroso si su precio no fuera tan reducido. Efectivamente, estamos hablando de un precio que rompe moldes y costumbres en la estrategia empresarial de Honda, donde el altísimo nivel de calidad de materiales penalizaba el precio final de sus productos, pero que de alguna manera se ha burlado para no superar los 2.500 euros, exactamente 2.449 euros de promoción hasta el 31 de marzo.

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