Kymco Xciting 500 i ABS

Lo de este hombre es de mención. Carlos siempre te atiende con una jovial y sincera sonrisa, tartamudea un pelín en su espontaneo saludo y acto seguido va directo al grano, dirigiendo la conversación con un sencillo circunloquio a una pequeña presentación de la moto que te va a prestar, porque Carlos siempre tiene prisa y muy poco tiempo, pero cuando se calienta en su conversación, el tiempo y el espacio se detienen para atenderte con toda la atención que te puede y quiere dar.

Es la Xciting 500, pero él la pronuncia como si del mismo Wisconsin fueran tanto él como la moto. Eksaitin dice. Y si él lo dice, eso va a misa.Vaya, palabras mayores.

La Xciting 500 ABS, o Eksaitin como dice Carlos, responsable de comunicación de KYMCO moto España, es como las Islas Seychelles, esa gran desconocida que todos han escuchado y que nadie ha visitado pero que tienen en su dicción un mensaje de magnificencia.

Pues mire usted, no me voy a oponer a su montura. Veámosla pues.

Kymco Xciting 500 i ABSBajamos al garaje de la central de Kymco España sito en Alcorcón (Madrid) y allí está, blanca y pulcra como una novia en el altar, musculosa y serena, con una apariencia agresiva e imponente dejando caer que esconde un medio litro debajo de sus faldas, un monoclíndrico de 38 y pico caballos. Me enseña Carlos el llavero, una enorme llave como la del puño de Robocop con la que degüella a Clarence Boddicker al final del primer largometraje (el bueno) y un ingenioso objeto rectangular que al introducirlo perpendicularmente a la cerradura, le sale un párpado protector a la cerradura.

Entonces es cuando procede al momento donde le pongo más atención, al arranque. Veo si utiliza algún truco, si la moto aqueja algún vicio, si tiene algún defecto, si hay que proceder de alguna forma extraña como aquellos primeros Ford Fiesta en los que había que cumplimentar un verdadero manual de procedimientos de avión para que el motor arrancara. Pero no, la moto arranca bien, no al primer giro del bendix pero bien. Sigo atento y escucho el ronroneo del motor para descubrir sin asombro que tiene el sello auditivo de Kymco, y es que los taiwaneses no comprenden como elemento de una moto al sonido que emana del silencioso. Muy al contrario, lo silencian hasta niveles increíbles para la potencian que desarrollan los motores a los que ocultan y produciendo por lo tanto timbres y tonos que a un occidental le pueden emular en ocasiones a animales de prado.

Carlos sigue con su breve y entusiasmada -porque Carlos disfruta con ello como si estuviera describiendo una película de piratas o de acción trepidante- descripción y funcionamiento del ingenioso aparato locomotor. Detecto que quiere hacerme hincapié en los dispositivos ópticos delanteros con unos párpados inferiores tipo LED de un blanco metálico bastante similar a los actuales de Audi (que no son santo de mi devoción), pero cuco de mí voy directo a la piña derecha para ver si han eliminado ese extraño selector gracias o por culpa del cual puedes ir sin una sola bombilla encendida por las vías españolas, incluidas, por el momento, las de Barcelona y Bilbao. Pues gracias a él lo que sí puedes hacer es cuidar la batería. No es mal invento del todo, aunque a mí no me haga gracia. Me fijo bien en la posición de la llave para arrancar y veo el llavero, otra feria de posiciones que sólo se aprenden cuando te has vuelto loco un par de veces o te tiras diez minutos en la gasolinera tratando de dar con la posición y giro de la llave con el que se abre el tapón automático del depósito de gasolina. Yo no niego que sea un invento cojonudo, como diría Joaquín Sabina o Miguel Ríos, pero hay que pillarle el truco. A mí me recuerda al inspector Gadget que quería sacar un objeto de su gorro y salía otro, porque quieres hacer algo con la llave y consigues otras cuatro cosas menos arrancar: abrir el maletero, bloquear el manillar, abrir el tapón o ponerlo en punto muerto (¿punto muerto un scooter? Aceptamos barco). Pero es que Carlos lo hace fácil, como el dueño de aquel Ford Fiesta del setenta y nueve matrícula de Madrid sin letras (los de antes sabemos qué significa esto), que sólo él sabe cómo actuar para arrancarlo, entre otras cosas con mimo. Importantísimo el mimo. Y Carlos lo trata con mucho, cosa que sólo se debe a un motivo, porque es una buena criatura. La moto me refiero, aunque él también lo es.

Llegados a este punto, me pongo el casco y los guantes, me despido de Carlos y le miento prometiéndole el día en el que se la devolveré.

Un comentario en “Kymco Xciting 500 i ABS

  • 25 enero, 2017 en 9:15 am
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    Hola, yo tengo la Xciting 400 hace tres años, estoy encantado y posiblemente me vaya a babear al escaparate de Kymco para ver esta moto, pero no entiendo que moto Kymco tuvo el que hace la critica, el libro de instrucciones es impecable, el de la Superdik 300, igual, a lo mejor habla de las primeras Kymco, porque la Yup 250, tambien tenia un buen manual. Otra cosa a comentar es el consumo, la mia gasta mas de 5 litros y yo no la aprieto demasiado, dudo mucho que esta moto baje de ese registro. No es una barbaridad pero tampoco me parece su mejor virtud.

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